viernes, 16 de julio de 2010

Ruta Cervecera 04/07/2010

Al amanecer de un domingo estival nos damos cita en las inmediaciones del pabellón polideportivo de Cuevas unos cuantos majaderos… a estas horas no hay personas normales en la calle, pues el astro rey aún no ha hecho acto de presencia.

Con las espadas afiladas y un cuchillo en la boca vamos esperando los primeros destellos del Sol mientras los guerreros se van dando cita en las puertas del Castillo de los deportes, unos cuantos lucen los colores de su pendón (blanco, verde y negro) otros tantos lucen sus colores propios, la suerte está echada, esa mañana partiremos a la conquista del último bastión del marques de los Vélez.

Sus temidos nombres les preceden… Diego Peregrín, Andrés Camacho, el Señor Morales, Fran Sielva y Fernando, que junto a mi (Guerry) forman parte del grupo duro Vanderuta; Blas Caparrós con la “S” en el pecho (pero no de superman sino de SEAT), Luis (gerente de cafetería URRU), Paco que por su estilo y clase es conocido como “EL GUAPO”, Alonso cuyo nombre de Guerra es “FLEITAS”, Baltasar gerente de CuevasBio y Paco (chacho de Blas).

Tras esperar de manera taimada la aparición del rey de los tardones (Fernando) se da por fin la salida en busca de la conquista.


Fran Sielva, Paco, Blas, Paco (guapo), A.Camacho, Luis, Diego Peregrín

Guerry, Miguel Morales, Alonso y Baltasar

La ruta partía hacia Portilla y de ésta hacia Arnilla… tomamos algo de rambleo y conectamos con el camino Real o camino de Lorca, en dirección hacia el Largo, el grupo de cabeza marcaba un ritmo impetuoso lo que provocaba que el grupo de cola tuviese que ir leyendo las señales del suelo al más puro estilo cazador en busca de presa.

Precursores del ciclismo Rabote... Antiguo club amigos de la Bici

Llegamos a el Largo donde las huellas se pierden en el asfalto… el grupo de escapados se encuentra justo en la dirección contraria a la esperada y gracias a las señales de Humo (TLF) conseguimos encontrarles…

Tras nuestro paso por El Largo tomamos un camino que se dirige a los Lobos atravesando rambla… nuevamente el grupo se divide en dos… y como se suele decir… a perro flaco todo son pulgas…; a Baltasar le falla la cadena por culpa de un eslabón díscolo que le hace saltar el desarrollo; tocaba reparar, pero estábamos en mitad de una rambla y con el grupo de cabeza fuera de nuestro alcance visual.

A.C. ¿Alberto contador?... NOO Andrés Camacho

Finalmente continuamos en su busca, estratégicamente se habían parado en el cruce de un camino, justo frente a un afamado local de la carretera de los Lobos (luces de neón anuncian su presencia) allí una vez agrupados nuevamente procedemos a la operación de la cadena extirpando el dichoso eslabón… mientras unos operan con la pericia de un cirujano, en la carretera aparecen medio centenar de ciclistas a lomos de sus rocines de carreras… eso era una autentica serpiente multicolor.


Tras subsanar el problema se reemprende la ruta, tomamos la rambla que comunica los Lobos con Muleria, donde el lecho arenoso hace perder aliento a más de uno; Paco decide abandonar la ruta saliendo por Muleria, para acortar camino.
El grupo se vuelve a juntar en el poblado fantasma de el Arteal… los Guerreros sedientos de conquista deciden tomar posesión de la población costera de la antigua Baria y continúan su camino hacia Villaricos.
En las calles de la población se está celebrando un mercado (vestigios de los antiguos mercados medievales) y nos adentramos por el mar de puestos, junto a nuestros corceles de aluminio…


En el puerto de la Balsica encontramos un buen lugar para apagar nuestra sed, unos cuantos acuarius de cebada nos bastan para reemprender la ruta de regreso a casa…
La idea de parar fue buena, pero las horas y el acuarius de cebada hicieron mella en el grupo y la vuelta a casa fue más dura de lo esperada.

El grupo salió de las calles de Villaricos y se adueñó del carril bici hasta adentrarnos por tierras Patanas, tomamos la rotonda que se adentra hacia el paraje de la cabuzana buscando el camino hacia la Algarrobina, las Cunas y el río Almanzora.


El grupo de nuevo dividido en dos continúa su paso, Fernando sufre un pinchazo, momento aprovechado para recuperar aliento… poco a poco se fueron sumando km a la jornada más y más territorio conquistado, La Algarrobina… las cunas… ya pertenecían a nuestro territorio.


El río Almanzora nos recibe y marca el camino de regreso al pabellón polideportivo donde se da por terminada la jornada ciclista… pero como de costumbre hemos de reponer fuerzas en el “lagar” de siempre.

El final de territorio conquistado muy de unos sorprendentes 50km que teniendo en cuenta que era de las primeras veces para algunos era toda una proeza.

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